El Señorio de Villena en el siglo XIV

El Señorío de Villena en el siglo XIV
Instituto de estudios Albacetenses “Don Juan Manuel” de la Excelentísima diputación de Albacete
Aurelio Petrel Marín
Miguel Rodríguez Llopis

“…Don Juan se presentó en Alarcón y tomó posesión de la villa, tras vencer sin escrúpulos las resistencias del alcaide Hernán Ruiz de Alarcón, miembro de una familia que siempre había sido importante y ejercido el control de la comarca, y que en adelante quedaría vasalla de los Manuel.
El 23 de marzo de 1305, hubo de prometer “al concejo, a los caballeros, a los clérigos e a los escuderos, a los homes buenos de Alarcón, de villa e aldeas, mios vasallos” guardarles su fuero y libertades. Un hecho que marcará toda la relación posterior de don Juan con los caballeros de Alarcón, que a menudo quedaran marginados frente a otros linajes del señorío en la obtención de prerrogativas. No es casual, por ello, a partir de entonces, la promocion de la Villa del Castillo de Garcimuñoz frente a la de Alarcón… en 1320 obtenía del rey seguro y protección comercial para los vecinos de Castillo de Garcimuñoz: una población que había comenzado a fortificar unos años antes… convirtiéndose en su lugar favorito de residencia… Santiaguistas y calatravos atacaron la tierra de Alarcón y se apoderaron de un buen numero de pueblos… aunque Sancho Manuel, hijo bastardo de don Juan, logró defender valerosamente Garcimuñoz… Si años antes había intentado cambiar el nombre a la villa del Castillo de G. por el de Castillo de don Fernando, llama la atención, que en su último documento conocido vuelva a su secular denominación… La acción señorial va dirigida… a la exclusión de los hidalgos del poder concejil… en Alarcón esta acción fue inútil… Quizás ello explique los tempranos intentos de don Juan por promocionar Castillo de Garcimuñoz, realizando en ella el mayor numero de inversiones… La política del señor por dotar a esta nueva villa de cierta capitalidad se manifiesta no sólo en el establecimiento en ella de su residencia… para todo ello, se sirvió de un interesante instrumento jurídico: el fuero de las leyes que fue otorgado al Castillo de Garcimuñoz… “