Convento de San Agustin

Texto de Jose María González Muñoz.
EL MONASTERIO DE SAN AGUSTÍN
Por José Mª González Muñoz
Ldo. En CC. Políticas y Sociología
Abogado

“Sepan cuantos esta carta vieren como yo Don Juan, hijo del Infante Don Manuel, Adelantado mayor de la Frontera del reino de Murcia y yo Infanta Doña Constanza su mujer, hija del muy noble Rey Jaime (II), por la gracia de Dios Rey de Aragón, damos de buen talante y de buena voluntad… Por ende queremos que haya en la nuestra villa , que es llamada el Castiello (de Garci Muñoz), un Monasterio de frailes de la Orden del Bienaventurado Confesor Señor Don Agustín; y damos para hacer el dicho Monasterio un solar que compramos de quienes era, y el otro que es nuestro, y dámoslo a vos, Don Fr. Pascual de Deuza; Prior de Toledo… y el dicho solar está a la puerta que dicen de Cuenca, por aquellos mojones, que yo Don Juan puse por mi mano. Pero queremos que no se haga en el dicho Monasterio fortaleza de que pueda venir daño a la villa ni al nuestro alcázar… Dada en el Castillo (de Garci Muñoz) el día once de Mayo de 1326.”

Del documento que antecede no creo quepa duda de que Don Juan Manuel, el autor de “El conde Lucanor”, vivía en su alcázar (reformado a mediados del siglo XV por el marqués de Villena, Don Juan Pacheco, dándole su actual traza).
Y digo esto porque hay másde una absurda teoría al respecto y, sobre todo, es absolutamente falso lo que se dice en la placa colocada en la fachada de la casa de quien esto escribe (tras la cual estuvo ubicado el monasterio), tocante a que allí tuvo nuestro escritor y político su “casa-palacio”.

[Detalle en la fachada]

La extensión del conjunto –templo, claustro, huerto, viviendas de los monjes, etc.- debió de ser de unos seis mil metros cuadrados, como todavía hoy es comprobable.
El templo, de estilo gótico primitivo, sufrió reformas en los siglos XVII y XVIII; de tres naves, con quince capillas, medía aproximadamente 23 metros de ancho por 40 de largo y 15 de altura.
Reminiscencias románicas podemos hallar en las ventanas, de arco de medio punto, así como en la puerta principal de entrada.
En la actualidad quedan ruinas de lo que fue la capilla mayor, con restos de tres rosetones ciegos de piedra muy finamente labrada; en el lado derecho se conserva aún un escudo arzobispal con armas de los Manuel y de la Orden agustina; en el izquierdo se perdió otro con las armas reales de Felipe V que declaró al Monasterio de patronato real en 1741.
También quedan basas de columnas, algunas partes de éstas y dos capiteles bajo el rosetón central.

[Detalles del abside.]
[Parte posterior del ábside.]

En la parte posterior del ábside hay restos de una escalera de subida al campanario, así como un precioso trozo de una primitiva ventana dentada en sierra y cegada en una reforma posterior.
De la puerta de entrada del público sólo resta el hueco, así como los de lo que fueran ventanas en ese muro.
Ya no queda nada de los importantes sepulcros que hubo, entre otros de los Castillos, tesoreros de Juan II de Castilla y de los Bayletes, criados de los reyes de Aragón, amén de ningún vestigio sobre dónde estuvo enterrada la infanta Doña Constanza de Aragón, hasta que su esposo, Don Juan Manuel, la trasladó a Peñafiel.

El Monasterio tenía heredades en varios pueblos, rentas varias y censos perpetuos.
Respecto a privilegios, a lo largo de su historia es favorecido por parte de los papas Urbano VIII, Bonifacio VIII, Nicolás V, Gregorio XI, Gregorio XIII y Martín V, así como por los reyes Enrique II, Felipe IV, Felipe V y los marqueses de Villena. También, a lo largo de los siglos, el Monasterio de San Agustín dio importantes personalidades entre sus frailes, siendo los siglos XVI y XVII los que mayor gloria proporcionaron al convento, con Fray Alonso de Soria, nacido en Garci Muñoz, escritor; Fray Gregorio de Alarcón, nacido en Garci Muñoz, obispo de Cáceres (Filipinas) y más tarde de Santiago de Cuba; Fray Luis de Avila, natural de Garci Muñoz, Prior en Toledo, Valladolid y Madrid. De él es la obra “Discursos morales del Sanctissimo Sacramento del Altar”; P. Maestro Fray Alonso de Mendoza, nacido en Garci Muñoz, catedrático en Salamanca, discípulo de Fray Luis de León; Fray Francisco de Ortega, obispo de Nueva Cáceres y fundador de las misiones de su Orden en Filipinas; Fray Nicolás de Tolentino, capellán de los ejércitos de Carlos V, muerto con martirio a manos de los turcos; Santo Tomás de Villanueva, que fue Provincial; Fray Jerónimo Seripando, General de la Orden, más tarde cardenal y que participó en el Concilio de Trento, y muchos otros .

[Detalles del claustro]

Con las leyes desamortizadoras del siglo XIX, en 1834, los frailes del Monasterio de San Agustín de la villa del Castillo de Garci Muñoz, son expulsados. Tenían allí una escuela y el Prior era Fray Cayetano Cano. El edificio se destinó a cárcel y Audiencia.
Posteriormente fue asolado, llevándose las gentes las piedras, incluidas las del templo (las imágenes fueron troceadas) para su aprovechamiento. Todavía hoy, cuando se derriba alguna casa, entre la argamasa de sus muros y cimientos aparecen algunas muy finamente labradas.

En 1856, el bisabuelo materno de quien esto escribe, Manuel Muñoz de Moya, adquiere el solar y los restos de lo que fuera el Monasterio para reutilizarlos como casa y otras dependencias como ampliación de su hacienda agrícola y ganadera. Sus reformas han llegado a nuestros días.

(Del libro “Señorío de Villena: La muy noble villa del Castillo de Garci Muñoz y su Monasterio de San Agustín (Fundado por Don Juan Manuel en 1326))